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jueves, 27 de febrero de 2014

AURA PROTECTORA

Para vivir la vida en plenitud, es importante tener una actitud positiva, ya que esta genera hechos positivos y hace que los demás se muestren abiertos hacia nosotros. 

Los pensamientos y las actitudes negativas; así como los actos que de ellos resulten, limitan nuestra capacidad y provocan situaciones dolorosas. Somos nosotros los que creamos nuestro realidad a cada momento; las elecciones que hacemos, ya sean positivas o negativas, causarán efecto positivo o negativo, respectivamente.

Una vez que comprendemos que siempre tenemos la posibilidad de elegir entre estas dos realidades en cualquier momento, adquirimos una gran responsabilidad. La elección es simple, optamos por lo positivo.

Una de estas posibilidades, es una técnica de visualización llamada el aura protectora, la cual podemos emplear y nuestro vida cambiara, ya que al ayudarnos a crear actitudes positivas, sucederán cosas positivas.

Esta visualización la podremos hacer en cualquier parte. No hace falta que cerremos los ojos, aunque al principio puede resultar más fácil si la realizamos con los ojos cerrados. Una vez que dominemos la idea básica la podremos emplear siempre que lo deseemos, en cualquier momento.

El aura protectora es estupenda cuando alguien intenta discutir con nosotros o perturbar nuestra tranquilidad. Es importante para ayudarnos a vivir “en el presente”. El uso del aura protectora requiere nuestro presencia en el eterno presente, ofreciendo paz y seguridad.

Pensemos en todos los pensamientos negativos y los temores que nos acechan actualmente y alejémoslos de nosotros durante un tiempo. Tomemos la decisión de que al menos durante un minuto al día podemos librarnos de ellos. Este será nuestro escape momentáneo. Imaginemos que hemos arrojado toda esta carga mental que llevamos lejos de nosotros.

La dejamos en un rincón y permitimos que salga de nuestra mente.
Los momentos que vienen a continuación son maravillosos. 

Tomamos aire y gritamos en silencio:

iFuera!, pero pensándolo verdaderamente.

Respiramos profundamente y mantenemos la respiración contando hasta cinco, luego expulsamos el aire lentamente, liberando la tensión que aun pudiera quedar, y nos relajarnos. Respiramos por segundo vez imaginando que nuestro cuerpo está cubierto por una hermosa capa de metal dorado. Al respirar esta vez, vemos que esta capa se infla, cubriéndonos y rodeando los bordes externos de nuestra aura. El oro es el color protector por excelencia en el reino físico; sus reflejos y su pureza impiden que todas las fuerzas externas negativas entren en el aura.

Lo negativo solo puede venir ahora desde nosotros mismos, desde el interior de la envoltura dorada.

Llenemos el interior de este capullo protector dorado con la hermosa luz positiva del arco iris. Respiremos esta energía positiva, fresca y tranquilizante, y relajémonos.

Es nuestro tiempo, aquí estamos a salvo, protegidos de las fuerzas negativas del exterior.

¡Sintamos alivio!

Sin embargo, hay una advertencia. Un pensamiento negativa procedente del interior puede destruir este capullo protector, y será preciso volver a reconstruirlo. Esto se hace fácilmente, basta con respirar para crear uno nuevo y llenarlo otra vez de cosas positivas.

Como podernos notar, la primera vez que se trabaje con esta técnica, invertiremos gran cantidad de tiempo fabricando nuevas auras protectoras.

Esta técnica es ideal para usarla en el trabajo.

Con frecuencia nos vemos sometidos a presiones y nuestra atmósfera se llena de actitudes negativas. En estos casos, construyámonos un aura protectora. Una vez que alcancemos un estado de ánimo sereno y positivo, no entraremos en el juego de alguien que está enfadado.

¡Todas nuestras respuestas serán positivas!

¡Seremos intocables!

Al vernos sonreír, nos devolverán la sonrisa.

El aura protectora es una visualización que genera pensamientos positivos en nosotros. Es la clave para que nuestra conciencia despierte y tengamos su Luz en nuestro corazón.

Protegiendo nuestra aura

Nuestra aura es algo muy frágil, que se puede cortar o desgarrar, e incluso penetrar. Debemos proteger nuestra aura y así como protegemos nuestro cuerpo físico; ya que una aura fuerte y saludable puede ser la esencia misma de nuestro salud física y mental.

Protejamos este arco iris que nos rodeó, ya que al hacerlo estamos protegiendo todo nuestro ser.

El aura nos sirve como espejo y escudo personal; ya que nos refleja y nos cubre.

Cuando amamos a alguien, el aura adquiere un brillo suave que irradia cariño y admiración; es un espejo de nuestra alma. Pero si alguien está enviando odio y violen­cia, nuestra aura nos protegerá; será un escudo.

Para proteger nuestra aura, es básico que aprendamos amar nuestro cuerpo físico y mental.

La protección vivencial debe formar parte pe todos los momentos durante la vigilia, y debe estar grabada en nuestro subconsciente.
Este es uno de los aspectos más importantes de la conciencia del aura y debemos siempre tenerlo en cuenta y proteger nuestra aura.

Un aura debidamente reforzada con el amor en noso­tros mismos y en la autoconfianza, puede llegar a irradiar energía positiva e influir directamente en todos los que nos rodean.

Amar a la persona que nos hace daño es importante, pues elimina del aura todas las influencias negativas.

Aceptemos esto, y estaremos protegidos; incluso de la persona que más daño nos puede hacer…
¡Nosotros mismos!

Influencias negativas

Aunque tengamos la mejor salud física y mental, las influencias negativas se pueden percibir con frecuencia. Es importante reconocer estas influencias y evitarlas.

Una influencia o vibración negativa es como una enfermedad contagiosa, ya que afectara a todos los que se encuentran cerca. Algunos de nosotros hemos percibido esta negatividad cuando en un grupo de personas de pronto se pierden’ las sonrisas. Parece como si el sol se hubiera puesto antes de tiempo y nos sentimos irritados y molestos.

Para evitar esto, hagamos una visualización de grupo. Veamos que una capa nos cubre a todos, protegiéndonos y sintiendo su bondad y su pureza. Sepamos que la energía del amor universal nos rodea y que nos cura el alma.

Si queremos intentar llevar la armonía a nuestros semejantes deberemos retirarnos a un lugar tranquilo Y silencioso, donde podamos concentrarnos y que no seamos interrumpidos.

Visualicemos una gran nube rosada que cubre a todas las personas que conocemos; imaginémoslas cubiertas por esta energía de amor. Veamos que cada una de ellas acepta el don del amor y del afecto, y a su vez que cada una de estas personas proyecta una sonrisa a otra persona.

¡No olvidemos incluirnos en este grupo!

La gratitud es uno de los preceptos básicos de las personas que tienen el don de percibir su Luz,
¡Demos gracias!

Decidamos que camino queremos seguir: el de la armonía o el estarnos quejando de nuestra existencia.

Nuestra aura es el ropaje que Él nos brinda con el fin de acrecentar el amor. 

No la destruyamos, ni la obliguemos a abrirse por descuido; por el contrario, hagamos que nos cubra herméticamente, porque nos envuelve en su Amor y en su luz.

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