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jueves, 5 de julio de 2018

LA LECTURA FISICA E INTUITIVA DEL AURA - TECNICAS

La lectura del aura es un paso importante en el desarrollo psíquico del ser humano ya que, además de permitirnos establecer las áreas que necesitan ser sanadas, también puede ayudarnos en los encuentros dentro de nuestra vida social o laboral, y por supuesto al desarrollo del nivel psíquico. Espero que os agrade y sea de mucha utilidad.


Pero, qué es el aura?? De manera breve, diremos que no todo lo que se ve alrededor de un cuerpo es aura. Tampoco todo lo que emana. El calor corporal, ese que emana todo cuerpo y que es perceptible a simple vista, no es propiamente el aura. Tampoco lo es la aureola que rodea nuestras cabezas, ni las primeras emanaciones transparente y dorada que rodea nuestro cuerpo por completo.

La fina capa de tintes generalmente opacos que envuelve la corola, el calor y las emanaciones transparente y dorada, no son el aura propiamente dicha. El aura es lo que viene a continuación de esta capa, extendiéndose en diversas formas y mezclándose finalmente con otras auras y otros colores que haya a su alrededor. El calor y la emanación dorada o transparente es lo primero que se percibe cuando se intenta ver el aura, lo que confunde al observador que se inicia en este arte.

Lo segundo es la corola, que todos llevamos sin ser santos, y que también suele ser tomada por el aura. A veces tiene un colorido independiente del aura, pero habitualmente es del mismo color básico que ésta. La fina capa opaca cuesta un poco más de ver. Incluso las cámaras Kirlian son falibles en este aspecto y raras veces la retratan. Según algunos, esta capa "gris" se convertirá con el tiempo en nuestro fantasma y, según otros, es nuestro doble etérico, ese ser que se desprende de nosotros cuando estamos meditando o durmiendo, y que desea unirse con el cuerpo astral una vez que se ha liberado del cuerpo material.

Finalmente viene el aura, que puede ser un solo bloque de colores, mezclados o separados entre sí, y con una predominancia de color que la caracteriza; ese sería el color base de nuestra aura. Un color con una emanación propia, aunque relacionado con todo aquello que nos rodea. La emanación del aura demarca su zona de influencia, incidiendo sobre lo que la rodea. Mientras que su zona de relación es el área "permeable", el área que "acepta" las influencias externas. O bien, la que protege y rechaza, la que resguarda al aura y en consecuencia a la persona, de aquello que considera "nocivo" o desagradable.

Tanto la zona de influencia como la de relación tienen tonalidades difusas en situaciones normales, intensificando su color cuando quieren dar o recibir, y oscureciéndose y languideciendo cuando se encuentran cerradas y poco receptivas.

Estas dos últimas zonas son perfectamente perceptibles una vez que el observador ha logrado ver el aura, pero difícilmente catalogables por su movilidad y dinamismo, lo que nos lleva a tomarlas como parte inherente al grueso del aura. El aura, por tanto, es la zona cromática (generalmente intensa en color) que se encuentra entre la capa y la emanación (generalmente difusa o dispersa en su colorido).

Estas visiones pueden darse espontáneamente o a través de ciertos ejercicios que veremos a continuación, y tienen diferentes lecturas dependiendo de la orientación intelectual o religiosa del observador.

Un estado de histeria o una atención largamente mantenida pueden introducirnos de golpe o gradualmente en la visión de las diversas capas que envuelven al ser humano, revelando a nuestros ojos cosas que jamás imaginamos ver y permitiéndonos, aunque sólo sea fugazmente, observar la belleza del aura.

Todas las personas tienen dos tipos de color en su aura, uno fijo y básico al que llamamos predominante y que las acompaña durante toda la vida y es su filtro y prisma personal; y otro móvil y cambiante que varía dependiendo de su estado de ánimo, salud o circunstancias de su vida. A menudo solemos escoger para nuestras vestimentas colores parecidos al de nuestra aura para ir a tono con nuestra personalidad básica, o para ir acordes a nuestro momento y tono vital.

LA LECTURA DEL AURA

Antes de nada, y para poder ver el aura en las mejores condiciones, aconsejo dejar de fumar, beber alcohol o cometer cualquier tipo de exceso, ya que todas estas actividades tienen la cualidad de densificarla y, por tanto, de entorpecer la visión áurica al empañar el filtro de nuestra propia aura. 

Por esta razón, y sin caer en los adoctrinamientos morales ni en el ascetismo, se recomienda no excederse en ninguna de las prácticas antes citadas para poder realizar los experimentos de visualización áurica con más garantías de éxito.

Al principio es recomendable comenzar la práctica de lectura del aura de manera muy controlada, teniendo en cuenta que con el tiempo y la práctica podremos visualizarlas en pleno día o casi a oscuras. También veremos cómo dibujar un auragrama, donde señalaremos todo aquello que hayamos detectado en nuestra observación.

En otro orden de cosas, el aura puede verse tanto con el ojo de la mente como de manera física. De hecho, no tiene ninguna importancia la forma en la que la veamos. Un sistema no es mejor que otro y es importante sentirnos siempre cómod@s a la hora de trabajar.

COMO SENTIR (VER) EL AURA POR EL TACTO

Para llevar a cabo esta práctica, necesitaremos a otra persona presente que deberá estar sentada o tumbada boca arriba. Unas respiraciones profundas antes de comenzar nos ayudarán a relajar cuerpo y mente.

Sin movimientos bruscos y aproximadamente a unos 8-10 centímetros de altura, pasaremos nuestras manos por encima del cuerpo de la persona que tenemos delante. Lo haremos siempre de la cabeza a los pies y de manera lenta y relajada, tantas veces como sea necesario hasta detectar cualquier resistencia. Deberemos tener en cuenta que siempre pasaremos las manos de la cabeza a los pies y nunca al revés, ya que desequilibraríamos el aura de la persona en cuestión. Solo de arriba a abajo. El campo que estaremos detectando será el etérico o primer campo energético.

A continuación, alejamos nuestras manos unos 8-10 centímetros más y repetimos la misma operación, aunque en esta ocasión intentaremos detectar el óvalo que forma el campo áurico emocional. Una vez detectado, y alejándonos unos centímetros más, podemos pasar a detectar el campo mental.

Sobre todo al principio, no es fácil detectar los campos con las palmas de las manos si no se está acostumbrado a trabajar con ellas de manera sensible. Los sanadores tienen bastante ventaja en este aspecto. Para facilitar un poco más la práctica, se puede hacer uso de un péndulo de cristal mineral para trazar las anomalías de los campos. Cuando el péndulo se encuentra con una resistencia reacciona de manera negativa y ello puede significar stress, un músculo tensionado o incluso dolor que confirmaremos con la persona observada. 

Cuando encontremos una resistencia, cerramos los ojos e intentamos ver con el ojo de la mente uno o dos colores, los que más predominen. Seguidamente abrimos los y los cerramos de manera alternativa para intentar detectar algún color alrededor de la cabeza, ya que es allí donde se ven con mayor claridad. Al principio es posible que veamos un haz o rayo de color plateado.

Este nivel de consciencia áurica tiene muchos usos y muchos lectores de auras lo utilizan como base para sus pinturas áuricas o para determinar la impresión áurica general. 

Repetiremos el proceso descrito hasta que nos sintamos cómodos con él. Para detectar anomalías áuricas, solo debemos centrarnos en aquel campo que al principio nos haya parecido algo inestable y volver a repasarlo completo para detectar, esta vez sí, todas las anomalías que contenga. Podemos encontrar grietas o zonas abultadas e incluso zonas donde al aura ha desaparecido por completo. Realizaremos este proceso en cada uno de los campos y tomaremos nota de todo aquello que vayamos encontrando.

CÓMO VER EL AURA DE MANERA FISICA 

Para comenzar, vamos a realizar un par de ejercicios individuales que serán muy útiles antes de comenzar a ver el aura como tal. Aconsejo realizarlos varias veces antes de comenzar con la visualizacion del aura. 

LAS ESTRELLAS DEL TECHO - EJERCICIO

Este es un magnífico ejercicio para hacer de noche. Si estás acompañado tendrás que esperar a que la otra persona se duerma. La única luz permisible es la oscuridad de la propia noche. Recuéstate completamente estirado. Relájate, procurando no pensar en nada. Respira de manera profunda al menos siete veces o hasta que te sientas completamente relajado. Ahora une tus manos por los dedos pulgar e índice, como si quisieras formar un agujero con ellas. Abre bien los ojos y fija tu mirada en el techo.

Levanta las manos en la posición indicada con los dedos índice y pulgar tocándose hasta que queden a la altura de tus ojos y alejadas de tu cuerpo, como si enfocaras a través de un telescopio. 

Respira de manera profunda otras seis veces.

Mantén los ojos abiertos y las manos en la misma posición. Procura no perder la relajación. Verás que poco a poco irán apareciendo ante tus ojos y sobre el techo una serie de lucecitas semejantes a las estrellas del firmamento.

Ahora respira de manera profunda cinco veces más.

Ya puedes retirar las manos si lo deseas. Al retirarlas, verás cómo un haz de luz seguirá su recorrido. Continua observando el techo con atención, ya que es muy posible que las estrellitas cambien de forma convirtiéndose en franjas luminosas que empezarán a ponerse en movimiento de un momento a otro. Puedes jugar con las luces del techo anteponiendo a ellas tus manos, que parecerán dirigir las luces en movimiento. Cierra los ojos y descansa. A mí me encanta este ejercicio!! 

EL AURA DE LA PARED - EJERCICIO 

Necesitamos una habitación iluminada por la luz del día en la que podamos estar a solas, preferiblemente pintada de blanco, y una cama, sofá o alfombra donde estirarnos. No debe haber luz eléctrica. Recuéstate y relájate unos instantes. Unas respiraciones bien profundas ayudarán en el proceso. 

Ahora abre bien los ojos y mira hacia una pared desnuda. Respira de manera profunda tres veces seguidas. Mantén tu atención visual en la pared. Une tus dedos índice, pulgar y corazón.

Respira de manera profunda tres veces más.

Intenta encontrar en el blanco de la pared los colores que la componen. Deja volar tu mente pero no pierdas la concentración visual en la pared. Mantente enfocado. Poco a poco irás notando cambios de tonalidad en la pared. Cuando esto suceda vuelve a respirar profundamente tres veces más.

Entonces verás la amplia gama de colores en movimiento que se encontraban escondidos en esa pared que considerabas de un solo color blanco. Cierra los ojos y descansa. 

Cómo ver el aura de otra persona

Para llegar a ver el aura de otra persona de manera física, es necesario que ésta se halle delante de un fondo oscuro con luz tenue, sentada en una silla de respaldo recto y se encuentre lo más relajada posible. También es posible realizarlo con la persona tumbada boca arriba y vestida de manera cómoda, sin ropa ajustada.

Comenzamos sentándonos y desenfocando nuestra visión en algún punto justo detrás y unos centímetros por encima de la cabeza de la persona que tenemos delante, de manera que se pueda ver bien su silueta. Empezamos con una impresión general de los colores y tomamos nota de todo aquello que veamos. La cabeza es donde las impresiones son más fuertes y claras. 

Cuando tengamos clara esta primera impresión, cerramos los ojos o parpadeamos un poco para que la visión se aclare un poco más y podamos concentrarnos en los distintos campos. Probablemente os será mucho más fácil hacerlo por zonas, por ejemplo alrededor de los pies o el área de la base de la espina dorsal para ver el cuerpo etérico; alrededor del corazón para el campo emocional, y alrededor de la cabeza para el campo mental y espiritual. Una vez detectados los colores en estas zonas se puede proseguir con el aura del resto del cuerpo. 

CÓMO VER EL AURA DE MANERA INTUITIVA

Para ver el aura de una persona con el ojo de la mente o de manera intuitiva, lo más importante es estar y mantenerse muy relajado, cuanto más mejor. Para ello es conveniente realizar una pequeña meditación o relajación antes de comenzar. A continuación imaginar/ver a la persona para quien vamos a leer y tratar de hacerlo con la mayor claridad posible. Para facilitar el trabajo podemos tener una fotografía a mano que nos ayudará a poder visualizarla mejor, sobretodo al principio del entrenamiento.

Una vez tengamos la imagen de la persona de manera más o menos clara, podemos comenzar preguntándonos si esta persona tuviera que estar rodeada por un color, cuál sería? Cuál sería ese color primario que veríamos? Por otro lado, aprovecho para remarcar que  cuando se trabaja de manera intuitiva no es necesario ver las imágenes de manera tan nítida como lo haríamos en nuestra vida cotidiana. Las imágenes de la mente pueden estar un poco desenfocadas o borrosas, aunque los colores pueden ser incluso más vivos de lo que acostumbran a ser en nuestra vida habitual. Continuemos. Una vez hecha la pregunta, solo tenemos que esperar a que surja el color en nuestra mente, rodeando a la persona.  Este color deberemos verlo de manera clara. Además del color o colores que surjan, tendremos también en cuenta la fuerza de ese color, el tamaño y la forma, y también de cualquier otra impresión que pueda llegar a nosotros. 

En este momento es también posible visualizar cada uno de los chakras, pero para poder llegar a verlos es imprescindible tener cierta práctica en la visualización del aura. Para ver los centros energéticos principales o chakras nos enfocamos con mayor profundidad en cada uno de ellos y observamos aquello que nos llega de esa zona en particular. Además de los colores con los que vibran, en ellos pueden verse también bloqueos y si se hallan activos o no, y también si están desequilibrados. Debemos fijarnos bien si los colores son vivos y fuertes o si hay alguna zona más oscura o apagada para descubrir los bloqueos, por ejemplo.

Es importante remarcar que se trata de un ejercicio intuitivo totalmente, por lo que deberemos recordar que todo aquello que percibamos deberemos interpretarlo a nuestra manera, con nuestras palabras y sin miedo. A partir de aquí, solo tenemos que dejarnos llevar, recordando que no hay correcto o incorrecto en esta etapa de aprendizaje.

CÓMO VER LA PROPIA AURA

Ver los distintos campos áuricos de uno mismo no es nada fácil y solo se consigue después de bastante práctica. No obstante, vamos a ver cómo realizarlo.

Comenzamos posicionándonos delante de un espejo con una luz tenue a nuestra espalda. Siempre hay que procurar que la habitación no tenga demasiada luz. Cerramos los ojos y permitimos que el arcoíris emerja alrededor de nuestra cabeza, ya que es el lugar más sencillo donde poder verla. Obsérvate con atención. Respira cuatro o cinco veces de manera profunda. No pierdas la atención visual de tu rostro. Poco a poco verás en tu rostro rasgos que no habías percibido antes. Las formas de luz y sombra que te pasaban inadvertidas están ahora frente a ti haciéndote creer que tienes otros rostros dentro de tu misma piel.

Respira profundamente cuatro veces más. No desvíes la mirada de tu rostro. Después de los cambios de facciones empezarás a ver cómo se descentra el foco de tu cara, como la doble imagen que aparece a veces en la televisión.

Pero este desenfoque no hará que veas dos caras, una superpuesta a la otra, sino que verás una especie de hálito dorado, plateado o simplemente translúcido, que rodea tu rostro y tus hombros. Ese es el principio de observación de tu aura. Cierra los ojos y descansa.

Repite el experimento varias veces, hasta que puedas percibir los colores que rodean el primer cinturón dorado de tu aura. Sólo en raras ocasiones se ven estos colores en el primer experimento, así que insiste hasta conseguirlo. 

Debes observar el color a nivel general. Ese será el color predominante de nuestra aura en ese momento. Podemos realizar el mismo proceso, por ejemplo, después de una discusión, después de hacer el amor o después de haber tenido algún tipo de éxito, también cuando nos sintamos tristes, cansados o con sueño. Observamos bien los colores y sus formas, y tomamos nota de todos ellos de manera detallada. Realizaremos estas observaciones por un periodo de 3 semanas para obtener el patrón representativo. Debemos tener en cuenta que los colores irán cambiando según cambie nuestro humor. Si no fuera así, y se mantuviera siempre el mismo color o colores, deberíamos pensar en tratar de adaptarnos un poco más a las situaciones de nuestra vida. Si por el contrario no tenemos un patrón áurico con los mismos colores, significaría que podríamos dejarnos influenciar demasiado por la gente y las situaciones de nuestra vida.

El aura de tu mano

Una vez que hayas conseguido ver los colores de tu aura en el espejo, pon tus manos sobre un papel blanco o negro. Procura trabajar siempre con luz natural. Mira con atención los bordes de tu mano. Respira de manera profunda al menos cinco veces.

Poco a poco verás los rebordes de tus dedos, gracias al primer cinturón áurico. Respira profundamente otras tres veces más. Ahora podrás observar unas pequeñas coloraciones sobre el primer cinturón áurico.

Los colores de la mano no son tan profusos ni tan amplios como los de la cabeza y los hombros, pero sí más penetrantes y radiados. El fondo negro incentiva la visión de los colores fríos y el color blanco incentiva la visión de los colores cálidos. 

AYUDAS EXTRAS

Oscurecer la visión

Este ejercicio lo realizan a menudo los niños, pero va muy bien para entrenar la vista para la práctica de la visión del aura. El ejercicio consiste simplemente en fijar tanto la vista en un objeto determinado, hasta que nos dé la sensación de que ha desaparecido de nuestra vista.

La verdad es que sólo hemos empañado y oscurecido el foco de visión, pero ello nos ayuda a percibir otras realidades cotidianas que a menudo nos pasan desapercibidas.

Realízalo tantas veces como puedas y verás que pronto te descubrirás como un maestro de la desaparición visual de objetos y personas, incentivando al mismo tiempo tu capacidad de visión áurica con este juego inocente .

Desenfocar la vista

Los ejercicios de ojos que proponen ciertos autores, dándoles un tono de misticismo trascendente, no son otra cosa que desenfoques de la visión que nos permiten ver más fácilmente el primer cinturón áurico, aunque raras veces nos permiten ver los colores del aura. De cualquier manera son recomendables para ejercitar la visión áurica.

Entornar los ojos

Al entornar la mirada logramos un efecto parecido al de desenfocar la vista, pero con mejores resultados. Muchos niños realizan este ejercicio como un juego, porque descubren que al entornar los ojos las cosas se ven desde otra perspectiva, con otras formas y otros colores. Es decir, descubren sin saberlo el aura de las personas y las cosas.

Haz lo mismo que los niños, deja que tus párpados sean sólo una rendija por la que asoma media retina y observa el mundo que te rodea desde esta perspectiva.

Parte de tu visión estará viendo lo de siempre, pero parte de ella, filtrada por tu propio color áurico a través de tus párpados, te llevará a ver una nueva realidad de formas y colores.

Este ejercicio cansa la vista, así que no está recomendable estarlo haciendo a cada momento.

CÓMO ELABORAR UN AURAGRAMA

El auragrama es la mejor forma de mantener un archivo de nuestro progreso como lectores de auras. Necesitaremos una hoja grande de papel de color crema más bien oscura que nos permita pintar en color blanco y que éste se vea con claridad. También necesitaremos lápices de colores, rotuladores, pinturas, etc… lo que prefiráis o tengáis más a mano.

Comenzamos trazando cuatro círculos, uno dentro del otro. El círculo exterior será para anotar el aura predominante, la primera impresión, y contendrá solo uno o dos colores principales. Colorea primero este círculo.

En el primer círculo interior después del externo que ya has pintado, pintaremos los colores áuricos del campo etérico. Píntalos como los veas y no te sorprendas. A menudo el aura de una persona muy cansada puede no tener ningún color a la vista o los colores muy pálidos, y una persona muy abatida emocionalmente puede tener un aura por completo verde. Por otro lado, utiliza colores oscuros para representar grietas, roturas o niebla. 

En el segundo círculo interior, pintaremos el aura emocional, buscando cualquier punto oscuro y el color verde. Si ves un agujero en este campo alrededor del nivel del corazón, pregunta a la persona si tiene un lazo emocional muy fuerte con alguien en ese momento y por alguna razón.

Finalmente colorea el tercer círculo, que puede verse afectado por influencias tanto externas como internas que suelen verse como rayos o halos. Los rayos cósmicos a menudo se ven como los halos de los santos.

Hay lectores experimentados que prefieren dibujar la silueta de una persona y los colores de sus auras a medida que conversan con ella. Por supuesto, la experiencia será la que marque lo que cada uno puede hacer o no hacer. En esta vida todo es modificable y podemos adaptarlo a nuestras necesidades o gustos particulares sin ningún problema.

Os recuerdo que en la sección Energía-Aura de mi Biblioteca personal tenéis muchísimos documentos con amplia información al respecto por si deseáis ampliar vuestros conocimientos. 


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