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sábado, 11 de agosto de 2018

CREES QUE SABES QUIEN ERES??

No eres quien crees ser y nada de lo que crees saber es como crees que es. Suena duro?? A menudo lo es.  ;)

La verdad de quien eres no puede ser pensada, porque es la fuente de todo pensamiento. La verdad de quien eres no puede ser nombrada o definida. Aunque palabras como alma, luz, Dios, verdad, yo, conciencia, inteligencia universal o divinidad son capaces de evocar la dicha de la verdad, son muy inadecuadas para describir la inmensidad de quien verdaderamente eres.

Comoquiera que te identifiques a ti mismo: como hijo, como adolescente, como madre, padre, anciano, persona sana, persona enferma, persona sufridora o persona iluminada, siempre, detrás de todo eso, está la verdad de ti. No es algo ajeno a ti. Está tan cerca que no puedes creer que eso eres tú. Cargas con los condicionamientos de tus padres, de las culturas y religiones como si fueran tu realidad, en lugar de ver eso que siempre ha estado contigo, incluso más cerca que el latido del corazón, más cerca que cualquier pensamiento, más cerca que cualquier experiencia.¿Quién eres realmente? ¿Cómo sabes que eso es lo que eres? Cuando dices que eres una persona, lo sabes porque te lo han enseñado. Cuando dices que eres bueno o malo, ignorante o iluminado, se trata sólo de conceptos mentales. Te olvidas de todos ellos cada noche cuando te vas a dormir. Cualquier cosa que pueda ser olvidada nunca te aportará certeza. En un instante de verdadera y sincera autoindagación, lo que no puede ser olvidado ni recordado se rebela a sí mismo como tu ser. Lo único que se necesita es que dejes de intentar encontrarte en una definición.

Al dirigir la atención a la pregunta ¿quién soy yo?, tal vez veas una entidad que tiene tu rostro y tu cuerpo. Pero ¿quién es consciente de esa entidad? ¿Eres el objeto, o eres la conciencia del objeto? El objeto viene y va. El padre, el niño, el amante, el abandonado, el iluminado, el victorioso, el vencido…; todas estas identificaciones vienen y van. La conciencia de estas identificaciones está siempre presente. La identificación errónea de ti mismo como un objeto en la conciencia conduce a un placer y a un dolor extremos, y a interminables ciclos de sufrimiento. Cuando estás dispuesto a detener la identificación y a descubrir directa y completamente que tú eres la conciencia misma, y no a esas definiciones perecederas, la búsqueda de ti mismo acaba.

Cuando la pregunta ¿quién? es seguida con inocencia, con pureza, remontando todo el camino de vuelta hasta su fuente, se produce una enorme, sobresaliente realización: ¡Allí no hay, en absoluto, ninguna entidad! Sólo hay un reconocimiento indefinible e ilimitado de que eres inseparable de todo lo demás.

Eres libre. Estás completo. Eres ilimitado. No hay fondo en ti, no hay frontera en ti. Cualquier idea respecto a ti mismo aparece en ti y vuelve a desaparecer en ti. Tú eres atención y la atención es conciencia. Deja que toda autodefinición muera en ese momento. Deja que todas las definiciones se vayan y mira lo que queda. Mira lo que no nace y lo que no muere. Siente el alivio de dejar caer al suelo la carga de definirte a ti mismo. Experimenta la no-realidad de la carga. Experimenta la alegría de estar aquí y descansa en la paz interminable de tu verdadera naturaleza.

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