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sábado, 2 de marzo de 2024

ACEPTAR Y SOLTAR - ESTA ES LA CLAVE

Cuanto antes digamos "Está bien" y nos dejemos llevar, antes alcanzaremos el estado de iluminación. Sí, así de simple y tan complicado a la vez.

Exploremos un poco más este enfoque transformador.

La idea es que, en lugar de tratar de controlar las acciones de otras personas, simplemente digamos "bueno, está bien" y fluyamos con ello, dejándonos llevar. Esta es una maravillosa práctica arraigada en la ley del desapego que sin duda nos puede ayudar y mucho a avanzar en nuestro camino espiritual.

Al liberarnos de nuestro estricto control sobre cómo pensamos que deberían ser las cosas, podemos encontrar una mayor paz y bienestar emocional, que a su vez nos conduce a un estado de "no pensamiento", que es el paso estrictamente necesario para avanzar.

En esencia, la ley del desapego nos enseña a aceptar situaciones y relaciones tal como son, sin imponer nuestras expectativas o deseos. Es una práctica de dejar que las cosas evolucionen naturalmente, en lugar de obligarlas a ajustarse a una noción o resultado preconcebido.

Desde la perspectiva de la neurociencia, practicar la ley del desapego puede reconfigurar nuestro cerebro, al quedar implicada una reducción de  en la activación de nuestra amígdala, el centro del miedo del cerebro, que a menudo se desencadena cuando se percibe una pérdida de control por pequeña que sea. Todos los pensamientos negativos están relacionados con el miedo a algún nivel y éste con la pérdida de control. Al adoptar un enfoque imparcial, reducimos las respuestas de estrés y ansiedad, fomentando un estado mental más tranquilo y racional.

Estos son los conceptos básicos:

No intentes cambiar a las personas; acéptalas como son.

Deja ir las expectativas y acepta las sorpresas de la vida. Fluye con ella y no contra ella.

Evita controlar los resultados; confía en el proceso.

Deja de predecir el futuro y solo vive en el presente, el AHORA.

Suelta la necesidad de tener siempre la razón y da la bienvenida a las nuevas posibilidades.

En esencia, consiste en aceptar las incertidumbres de la vida con una mente tranquila y abierta, lo que conduce directamente a la paz interior, a una mejor salud mental y felicidad en general.

Veamos cómo utilizar el método.

1. Reconocer los factores desencadenantes

El primer paso es identificar qué desencadena específicamente nuestra necesidad de control. Esta fase de autoconciencia es vital. Implica una introspección profunda para comprender las causas subyacentes de nuestro comportamiento controlador. Estos desencadenantes podrían manifestarse de diversas formas:

 

Patrones de relación: Es posible que uno se sienta ansioso o angustiado cuando su pareja pasa tiempo fuera o no responde de inmediato a los mensajes. Esto podría deberse al miedo al abandono o a la falta de confianza en uno mismo.

Miedo al futuro: Las preocupaciones sobre las incertidumbres en el ámbito laboral o de estudios, y las relacionadas con el estado de salud o de vida personal, pueden llevar al deseo de microgestionar cada detalle, debido al miedo a lo desconocido.

Inseguridades del pasado: Los traumas del pasado o las experiencias negativas, como la traición o la pérdida, pueden desencadenar la necesidad de controlar los escenarios actuales para evitar que se repita el dolor o sufrimiento del pasado.

Al reconocer estos factores desencadenantes, no intentamos juzgarnos a nosotros mismos, sino comprender y reconocer nuestros patrones.

2. Practicar el desapego

Una vez que somos conscientes de nuestros particulares factores desencadenantes, el siguiente paso es practicar el soltar. Soy consciente que es más fácil decirlo que hacerlo, ya que requiere un esfuerzo consciente:

Pausa consciente: Al sentir la necesidad de controlar una situación, debemos tomarnos un momento para hacer una pausa. Esta pausa puede ser una respiración profunda o un paso atrás para evaluar por qué sentimos esa necesidad de controlar.

Afirmación: Podemos utilizar una simple afirmación como decir "Está bien" como señal para liberar el control. Es un recordatorio verbal de que aunque nada está en nuestras manos, todo está perfectamente bien.

Debo aclarar que no se trata de indiferencia sino de elegir sabiamente las luchas y concentrar nuestra energía donde pueda ser más efectiva.

3. Replantear nuestra perspectiva

Cambiar nuestra perspectiva es fundamental. Se trata de cambiar nuestra forma de pensar y controlar a la comprensión:

Empatía sobre el control: Intentemos comprender las perspectivas y motivaciones de los demás, en lugar de intentar cambiarlas para que se ajusten a nuestra narrativa interna.

Aceptación: Aceptemos a las personas y las situaciones tal como son, no como nosotros queremos que sean. Esta aceptación no es pasiva sino una elección activa para forzar el cambio.

Equilibrar el esfuerzo y la rendición: Sepamos cuándo esforzarnos y cuándo es mejor dar un paso atrás. Se trata de encontrar la armonía entre dar lo mejor de nosotros mismos y permitir que las cosas se desarrollen de forma natural.

4. Desarrollar la resiliencia emocional

Este paso consiste en sentirse cómodo con la incertidumbre y la decepción:

Cultivar la flexibilidad: Es necesario aprender a adaptarse a situaciones cambiantes sin sentirnos derrotados. Comprender que el cambio es una constante y ser flexible es clave para la resiliencia. (resiliencia: Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.)

Manejo de expectativas: Establecer expectativas realistas para nosotros mismos y para los demás. Reconocer que la perfección es una ilusión y que los defectos y los contratiempos forman parte de la vida. Los que hemos vivido ya muchos años sabemos que la vida tiene muchos, que digo, muchísimos contratiempos que nos asaltan continuamente, porque NO hemos venido a ser felices sino a ILUMINARNOS.

Encontrar fuerza en la vulnerabilidad: Aceptar que la fuerza viene con la vulnerabilidad. Reconocer nuestros miedos y decepciones es parte del desarrollo de la resiliencia.

5. Práctica diaria

Incorporar estos pasos a nuestra rutina diaria es fundamental:

Consistencia: Convirtamos en un hábito diario reconocer los factores desencadenantes y practiquemos el desapego. La coherencia es clave para transformar esta práctica en una respuesta natural y si llevamos la práctica a pequeñas situaciones, estaremos preparados para afrontar las grandes situaciones cuando éstas nos asalten.

Reflexión: Dediquemos tiempo (no demasiado) cada día a reflexionar sobre los momentos en los que pusimos en práctica el método para reconocer nuestro progreso y las áreas donde necesitamos una mayor práctica.

Atención plena: Podemos practicar la atención plena a través de la meditación, la oración o incluso el dibujo o escribir en un diario. Estas prácticas nos permitirán mantenernos conectados con nuestro yo interior y tener una perspectiva mucho más positiva.

Estas simples indicaciones son una verdadera herramienta para obtener  libertad emocional y paz. Al practicar, aprenderemos a navegar a través de las complejidades de las relaciones y de la vida en general con una nueva sensación de calma y claridad.

Está bien no tener el control de todo en nuestra vida. De hecho, está más que bien porque es liberador.

 


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