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domingo, 10 de julio de 2016

LOS DONES DEL MÉDIUM

Vamos a ver, de manera simple, algunas facultades propias de los médiums y canales espirituales como yo misma, y también tipos muy distintos de mediumnidad. 

Me gustaría mucho ser capaz de desmitificar este trabajo, tan a menudo sumido en el más absoluto secretismo. Permitidme añadir, que a veces es frustrante no poder explicar de manera normal, que no explayándome como quisiera, a qué me dedico, porque sé que mientras lo haga, los ojos de mis interlocutores se convertirán en afilados cuchillos escaneadores en busca de alguna anormalidad en alguno de mis rasgos humanos. Es una sensación que he vivido muchas veces en mis propias carnes y francamente estoy más que harta, si me perdonáis la expresión.  

Parece ser que la mayor parte de la humanidad se ha olvidado que TODOS nacemos con el sistema operativo perfecto para poder funcionar por la vida con este tipo de facultades psíquicas, y lo que es peor, parece que muy pocos son capaces de reconocer sus propias facultades en otro ser humano. A estos les suelen denominar "raros", por decirlo de forma muy educada. Esto es definitivamente preocupante y también frustrante. Ofrecida esta pequeña aclaración, pasemos al tema que nos ocupa.  

El médium puede tener diversas facultades.

Las personas que pueden sintonizar las veloces vibraciones del cuerpo espiritual después de la muerte, sea de un modo físico o mental, reciben la denominación de sensitivo o médium. Tal como lo sugiere el término, el médium es un individuo que actúa como mediador entre el mundo espiritual y el físico. Un médium es capaz de utilizar energía para atravesar el fino velo que separa la vida física de la espiritual. El concepto de la mediumnidad se puede ver de este modo: los seres humanos están compuestos por la mente supraconsciente, la subconsciente y la consciente. En la mediumnidad todos los pensamientos, sensaciones y visiones se transmiten a través de la mente supraconsciente o espiritual. Constantemente recibimos de este modo impresiones espirituales, pero sólo el médium puede interpretarlas. Luego el mensaje pasa a la mente consciente y así es revelado.

A menudo se utiliza el término "psíquico" de un modo muy general, aplicándolo a cualquier persona que trabaje con lo paranormal. Todos somos psíquicos en cierto grado, pero no cualquiera es médium. El médium no es un adivino. En otras palabras: todos los médium son psíquicos, pero no todos los psíquicos son médium. El psiquismo y la mediumnidad utilizan los mismos mecanismos mentales, pero difieren entre sí. El psiquismo, como la mediumnidad, es telepático.

"Telepatía" es otra palabra para designar la transmisión de pensamiento.

Por ejemplo: estás con un amigo y dices exactamente lo que él estaba pensando. Entonces tu amigo dice: "Debes de ser telépata" o “…psíquico”. El psíquico es capaz de "leer" un objeto inanimado o una persona captando la energía que emana de ese objeto o esa persona. Es en esa aura donde el psíquico interpreta revelaciones del pasado y el futuro de la persona o cosa. También puede recibir la energía del objeto o persona por medio de la sensación o de la visión. Como en el mundo de la energía no existe el tiempo, son pocos los psíquicos capaces de dar un marco temporal correcto a la información recibida.

El médium, en cambio, es una persona capaz de sentir y/u oír pensamientos, voces o impresiones mentales del mundo espiritual. Los espíritus también emplean la telepatía. El médium es capaz de tornarse completamente receptivo a las frecuencias o energías más elevadas en las cuales vibran los seres espirituales. Por eso, la mente de un espíritu se funde o se imprime en la mente supraconsciente del médium. Desde allí, el mensaje pasa a la mente consciente; entonces el médium revela lo que el espíritu está pensando o sintiendo. La mediumnidad es mucho más comprometida que el psiquismo básico, pues el médium se abre a una energía descarnada. En el psiquismo, la información no proviene de un espíritu descarnado, residente en un plano de frecuencia más elevada. Para enviar su mensaje, el descarnado usa gran parte de la energía vital del médium, quien opera directamente con el espíritu; ambos deben estar dispuestos a tomar parte en el proceso de comunicación; de lo contrario ésta no se produce.

El concepto de la mediumnidad es más fácil de apreciar en los sueños. Muchas veces soñamos con parientes o amigos que han pasado al otro mundo. El sueño parece tan real, que tenemos la sensación de haber estado realmente con ellos. Los sentimientos son fuertes. Esto se debe a que, en nuestro estado onírico, estuvimos realmente con nuestros seres amados en un plano espiritual. Cuando dormimos, el cuerpo etéreo o astral viaja por los reinos ultraterrenos, donde nos encontramos con nuestros seres queridos y podemos comunicarnos con ellos.

La mediumnidad en sí se puede dividir en dos categorías diferentes. El primer tipo -el más común- es la mediumnidad mental. Tal como lo sugiere la palabra "mental", esta forma utiliza la mente, no en su parte racional o lógica, sino en la intuitiva o cósmica. Este tipo de mediumnidad mental se presenta en distintos tipos: clarividencia, clariaudiencia, clarisensación y pensamiento inspiracional.

Clarividencia.
Esta palabra significa "visión clara". El clarividente aplica su sentido innato de vista interior a la percepción de objetos, colores, símbolos, personas, espíritus o escenas. Estas imágenes no son visibles a simple vista, pero surgen en la mente del médium como si los estuviera viendo físicamente. En la mayoría de los casos, las imágenes son reconocibles para la persona que efectúa la consulta, a quien denomino "consultante".

Clariaudiencia.
Significa "oído claro". El clariaudiente percibe con el oído psíquico o sensibilizado. Es capaz de oír sonidos, nombres, voces y música que vibran en una frecuencia superior; a la manera de los perros, cuyo oído capta frecuencias mucho más altas que el de los humanos. El clariaudiente transmite al consultante exactamente lo que oye en esa vibración más alta. Aunque percibe las voces reales o los susurros con la misma inflexión que la persona habría utilizado en la Tierra, al repetir al consultante lo que ha oído lo hace con su propia voz.

Clarisintiencia.
Ésta es una forma de mediumnidad mental que significa "sensación clara". El médium clarisensible percibe la presencia de un espíritu en la habitación. El verdadero clarisensible suele sentir la personalidad del espíritu en todo su ser. Por medio de las emociones y sensaciones fuertes y empáticas que capta del espíritu, puede transmitir sus mensajes al consultante. En la clarisintiencia no se utiliza sólo la mente del médium, sino también su cuerpo emocional.

Pensamiento Inspirado.
Se lo conoce también como habla, escritura o arte inspirado. En este caso, el médium recibe pensamientos, impresiones, conocimiento, todo sin premeditación. Difiere de la clarisintiencia en que, en el pensamiento inspirado, el estado emocional no es tan evidente como cuando se presenta una personalidad espiritual para expresarse. El pensamiento inspirado es muy objetivo. Al mensaje no se agregan emociones intensas ni la personalidad del espíritu que van asociadas con la clarisintiencia. Aunque el pensamiento inspirado proviene del espíritu, la personalidad de éste no se imprime en el receptor.

En muchos casos, una banda o grupo de almas pueden imprimir en un receptor terrenal pensamientos inspirados. Este grupo de almas fusiona los pensamientos de cada una de ellas para inspirar a la persona a que escriba cierta pieza musical y pinte determinado cuadro. Una vez más, esto no se produce en el plano emocional; antes bien, es inspiración pura. Muchos grandes artistas, como Miguel Ángel, Monet y Renoir, Bach, Mozart y Schubert, fueron médiums. En el pasado hubo también grandes científicos y médicos que utilizaron el pensamiento inspirado.

En la actualidad tenemos alrededor estupendos artistas plásticos, músicos, escritores, actores y oradores que emplean el arte mediúmnico mental del pensamiento inspirado.

El segundo tipo de mediumnidad es la física, que difiere de la mental. En la mediumnidad física se utiliza el cuerpo físico en sí, mientras que en la otra sólo se emplea la mente del médium.

Una forma bien conocida de mediumnidad física es la canalización.

Del cuerpo emana una sustancia que se conoce con el nombre de ectoplasma. "Ectoplasma" proviene del griego: ektos, que significa "afuera" o "externo", y plasma, "algo modelado o formado". El ectoplasma fue descubierto por el doctor Charles Richet, profesor de fisiología francés, al ver una sustancia brumosa que emanaba del cuerpo de diversos médium. Aunque el ectoplasma es invisible, su densidad varía. Puede aparecer como gas, líquido o, más comúnmente, como una sustancia con aspecto de gasa. Es incoloro, inodoro y, según se dice, su peso es de 8,6 gramos por litro. El ectoplasma existe en casi todas las personas, pero en los médium está especialmente desarrollado. Se lo ve por lo general en un ambiente oscuro, pues se trata de una sustancia muy sensible a la luz. Emerge por los oídos, la boca, la nariz o la zona del plexo solar.

Este material elástico se puede utilizar de diversas maneras, como se explica a continuación.

Gramófono.
En esta especial mediumnidad, el ectoplasma se modela en forma de gramófono artificial, por el que emana la voz de un espíritu. El sonido es exactamente igual a la voz que tenía esa persona cuando vivía en la tierra, o al menos similar. Por desgracia, este tipo de mediumnidad es raro; en la actualidad hay escasas personas en el mundo capaces de producir este fenómeno.

Materialización.
Esta es la forma más rara de la mediumnidad física y también la más asombrosa. Los que existen en espíritu pueden formar desde partes de miembros, caras y torsos hasta cuerpos completos, réplicas exactas del aspecto que el difunto tenía en vida. La densidad de la materialización depende en gran medida del desarrollo del propio médium. A principios de este siglo hubo muchos médiums famosos por sus materializaciones, entre ellos Jack Webber, Ethel Post-Parrish y Helen Duncan.

Aportes.
Un aporte es un fenómeno en el que se materializan objetos diversos, tales como joyas, flores o monedas. Una de las creencias es que el objeto se desmaterializa en un lugar para aparecer en otro. También se cree que el objeto es formado directamente por el mundo espiritual.

Curación espiritual.
Otra forma de mediumnidad física es la curación espiritual, en la cual el cuerpo del médium se impregna de energía curativa proveniente del mundo espiritual. Con mucha práctica, el médium puede sanar muchas enfermedades incurables. Esto es distinto de la curación magnética, que emplea, para reparar la salud, las fuerzas vitales del propio médium.

Fotografía espiritual.
Este tipo de mediumnidad es más común: en una fotografía aparecen siluetas fantasmales o réplicas exactas de personas fallecidas. También es posible ver en la foto manchas blancuzcas, "luces" o "destellos".

Cada persona tiene sus espíritus guías únicos.
Existen muchos tipos de guías; a mi modo de ver, el ángel guardián y el guía son una misma cosa. Antes de nacer trazamos un plano para el viaje de la vida. Cuando nos desviamos de ese camino, generalmente un guía nos ayudará a volver a la senda. Según nuestra evolución espiritual particular y el trabajo terrenal que tengamos por delante, nos sentiremos atraídos por diversos asistentes, de tres categorías distintas.

El primer grupo es el de los guías personales. Son personas a las que hemos conocido en encarnaciones previas o en los períodos entre una vida y otra, con quienes compartimos cierta afinidad. Estos guías nos ayudan desde los reinos espirituales, imprimiéndonos en la mente la manera de desempeñarnos en determinadas situaciones. Estas impresiones son señales de nuestros espíritus guías. Por lo general estas indicaciones sutiles pasan inadvertidas, pero si nos detenemos a escuchar y a evaluar la jornada, es posible que empecemos a ver y/u oír los mensajes del espíritu.

Para la mayoría de la gente es difícil sentir la guía de los espíritus porque quieren o esperan directivas flagrantes, como si Gabriel hiciera sonar su cuerno. Lo siento, pero no es así como funciona. Los mensajes y las guías son contactos sutiles y suaves.

He aquí un ejemplo de cómo suele funcionar la comunicación espiritual. Es jueves y tienes una entrevista con cierta persona que te ha propuesto una operación comercial. En el trayecto pierdes la dirección o te extravías en la zona. Eso te resulta extraño, pues conoces muy bien esa parte de la ciudad. Después de pasar media hora dando vueltas, localizas el edificio, pero no encuentras lugar para aparcar. Por fin das con un sitio a varias calles de distancia.

Cuando vuelves al edificio, la puerta principal está cerrada con llave y debes buscar otra vía de ingreso. Un guardia de seguridad te abre la puerta. Tomas el ascensor hasta el piso indicado, pero cuando llegas, la oficina está cerrada; una nota pegada a la puerta te informa que debes ir a otro piso. Finalmente hallas la oficina y te reúnes con el posible socio; mientras escuchas su propuesta, tienes constantemente una sensación rara en la boca del estómago, pero no sabes con certeza qué es. No obstante cierras el negocio. Varios meses después, tras haber invertido en la operación los ahorros de toda tu vida, descubres que tu nuevo socio se fugó con todo tu dinero; no quedan rastros de lo que ha resultado ser una estafa.

Sin duda, he exagerado la situación a la enésima potencia, pero lo hice para señalarte cómo opera la guía espiritual. En esta sucesión de hechos hay un patrón: demasiados giros incorrectos, indicaciones equivocadas y puertas cerradas. Si te hubieras dado tiempo para observar esas pistas sutiles, habrías comprendido que alguien trataba de decirte algo. ¡Tus espíritus guías trataban de ponerte sobre aviso! Por desgracia, son demasiadas las personas que pasan por la vida como a través de la niebla; por lo general es preciso golpearlas en la cabeza con un garrote para que cobren conciencia de lo que sucede a su alrededor.

En el aspecto positivo, la comunicación espiritual podría ser más o menos así. Llevas algún tiempo buscando trabajo, pero no has tenido suerte. De pronto, una amiga con la que no tenías contacto desde hacía tiempo llama para invitarte a almorzar. Al consultar tu agenda, descubres que tu único mediodía libre es el que ella sugiere. Cuando te encuentras con ella, es como si nunca hubieran dejado de verse; todo se desarrolla perfectamente. Le cuentas tus aprietos y ella dice que estará alerta por si puede ayudarte. Un día después, tu amiga llama para decirte que acaba de quedar un puesto libre su oficina. Pides inmediatamente una entrevista, mencionando a tu amiga como referencia, y te citan para el día siguiente. Llegas a la empresa con tiempo de sobra; el jefe del departamento, que generalmente está fuera de la ciudad, se encuentra allí y puede entrevistarte de inmediato. Le gustas y obtienes el empleo.

¿Notas la diferencia? En el segundo ejemplo todo aparecía sin buscarlo. No creo en coincidencias ni en la suerte: nuestros espíritus guías nos conducen hacia lo que nos hemos ganado. La persona que buscaba trabajo actuó según las señales del espíritu; el libre albedrío le permitía no almorzar con su amiga, pero decidió hacerlo. Sus guías estaban en comunicación y ella tuvo el buen tino de dejarse llevar. En adelante, todo cayó naturalmente en su sitio.

Tu guía personal puede ser también alguien a quien hayas conocido en esta vida: tu madre o tu padre, un abuelo, una tía, un amigo que haya pasado al mundo espiritual. Cuando alguien pasa al otro lado no deja de pensar en ti. El vínculo afectivo creado en la tierra se prolonga en el mundo espiritual. Una vez en el cielo, puede que el espíritu, al repasar su vida, comprenda que, si hubiera actuado de otro modo, habría podido hacer más por ti. Ahora que se le brinda la oportunidad, la aprovecha a fondo y te proporciona todo el apoyo posible, ya sea ayudándote con los acontecimientos cotidianos, en los asuntos familiares, o respaldándote en momentos de cambio o crisis.

Los guías personales suelen hacer vigorosos intentos para orientarnos en la vida diaria y sugerirnos la mejor manera de remediar ciertas situaciones. Al mismo tiempo, empero, es importante notar que estos seres queridos no pueden ni desean intervenir en las lecciones o desafíos que hemos buscado en la tierra para aprender y desarrollarnos. El proceso de aprendizaje nunca es fácil. A fin de que obtengamos el máximo beneficio de una situación o una lección de vida, muchas veces estos guías deben hacerse a un lado y dejar que decidamos sin ayuda. Aunque a veces una situación parezca insoportable, es entonces cuando más aprendemos.

Muchas personas preguntan si nuestros guías nos acompañan constantemente o si debemos buscarlos y pedirles que acudan. Mi respuesta es: Nunca estamos solos. Los guías nos acompañan siempre. Su misión espiritual es cuidar de nosotros y auxiliarnos. El guía puede cambiar de vez en cuando, según la tarea en la que estemos empeñados. Pero no necesitamos convocarlos, pues ellos conocen nuestras necesidades y siempre están dispuestos a prestarnos una mano.

La segunda categoría está compuesta por los asistentes maestros o especializados. Son espíritus a los cuales atraemos debido a ciertas actividades o trabajos a los que nos dedicamos.

Los guías maestros poseen cierta pericia en un campo que deseamos encarar. Por lo común son expertos en determinadas ramas del conocimiento. Si decides escribir un cuento de misterio, por ejemplo, tus pensamientos atraerán a un autor que se haya especializado en ese género. Este guía puede imprimir en tu mente ciertas formas de desarrollar tu capacidad literaria expresando mejor tus ideas. Lo mismo sucede con los músicos los pintores, matemáticos, científicos, maestros, asistentes sociales y otros profesionales. Cada uno atrae a guías particulares que acudirán si pedimos ayuda. Cuanto más abierto estés a tu, impresiones y sentimientos, más efectiva será la transmisión y mejor el resultado final. Esto vale para todo el mundo. Es, simplemente, cuestión de mantenerse receptivos. Toda obra, sobre todo la de los grandes maestros, ha sido inspirada por el mundo de los espíritus.

¿Qué motivo tienen estos guías para querer ayudarnos? 

La respuesta es sencilla: Así debe ser. Cuando pasamos al mundo espiritual cobramos aguda conciencia de que todos somos igualmente uno. Queremos ayudar a la humanidad para que crezca, aprenda, comparta ideas y mejore. Al imprimir sus pensamientos en los seres humanos, y así auxiliarlos, los guías espirituales ayudan a la humanidad a sintonizarse con la fuerza espiritual existente en todas las cosas. Una vez más, según lo abiertos que estemos, los espíritus pueden brindarnos inspiraciones excepcionales o sobrecogedoras o aguardar con paciencia a que les prestemos atención.

La tercera categoría de asistentes es la de nuestros maestros espirituales. Estos individuos pueden ser muy evolucionados, no haber vivido nunca en el plano físico o haber participado en algún tipo de trabajo espiritual durante muchas existencias terrenales. Como los otros guías, también ellos gravitan sobre nosotros según nuestro nivel de evolución espiritual y entendimiento. Los maestros espirituales tienen un fuerte deseo de ayudarnos a progresar. A menudo tratan de sugerirnos nuestros dones y potencialidades espirituales. Esta guía es inapreciable para quien esté en la senda de la iluminación espiritual. 

La mayoría de nosotros tiene uno o dos maestros, siempre los mismos, durante toda la evolución del alma, vida tras vida. Estos seres están afinados con nuestro ser espiritual y nos ayudarán a crecer espiritualmente durante el tiempo que pasemos en el plano físico, además de asistirnos entre una vida y otra. Por añadidura, tendremos guías magistrales durante cada vida en particular. Una vez más, según sea la evolución de tu alma atraerás a un guía que te ayude con lecciones importantes o aspectos de tu personalidad que necesitan perfeccionamiento. Por ejemplo: puedes tener un guía que te ayude a aprender el amor incondicional, o un guía maestro que colabore contigo en las lecciones sobre el egoísmo. Hay mucha verdad en el dicho: "Cuando el discípulo esté listo, aparecerá el maestro".


fuente:hablandoconelcielo

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