La lectura de la mente por contacto, sistema también conocido como lectura muscular, hellstromismo y cumberlandismo, es un método para leer los pensamientos de una persona mediante la percepción de los impulsos transmitidos a través de los movimientos musculares.
La técnica
se desarrolló a finales del período victoriano, donde en ocasiones era
utilizado por psíquicos y médiums. En el siglo XX encontró su lugar entre los
mentalistas.
El método
no es difícil de aprender, pero requiere algo de práctica como casi todo en
esta vida. Es importante experimentar con personas diferentes para diferenciar las
distintas sensaciones que se pueden percibir. Además, algunas personas son mejores
transmisores que otras y, por experiencia, se aprende a juzgar si una persona
será o no un buen sujeto.
INTERPRETACION
DE LAS RESPUESTAS IDEOMOTORAS
La lectura
de la mente por contacto funciona porque las intenciones de una persona
determinarán, de forma bastante inconsciente, sus movimientos físicos. Esta
respuesta ideomotora es también la responsable de los movimientos del péndulo o
las varas en radiestesia. Al tomar conciencia de las respuestas ideomotoras de
otra persona, es posible descubrir sus pensamientos e intenciones.
El método
básico utilizado en estos experimentos es detectar los ligeros movimientos
inconscientes en la mano de una persona que indicarán sus intenciones
conscientes.
Es
importante tomar la mano de la persona de la manera correcta. Se debe tomar ligeramente
la muñeca izquierda de la persona (desde arriba) con la mano derecha,
sosteniendo suavemente sus dedos y pulgar con nuestra mano izquierda. De esta
forma se podrán detectar fácilmente los sutiles movimientos en la mano que nos
indicarán sus intenciones. Algunos practicantes, sin embargo, prefieren que sea
la persona quien sujete la muñeca del lector de mentes.
Totalmente
desconocido para el participante e indetectable para cualquier otra persona, la
persona nos "guiará" sutilmente moviendo su mano en una dirección
particular. Se puede detectar esto simplemente prestando atención a los ligeros
movimientos de la mano que se realizarán en alguna dirección. También se puede
notar un ligero tirón de resistencia si intentamos mover la mano en la
dirección equivocada.
Enseguida se
aprende a seguir estos movimientos. Generalmente, la lectura de la mente por
contacto no implica más que seguir la dirección de menor resistencia en los
movimientos de la mano de la persona. Es realmente así de simple.
Resultará
mucho más impresionante, y también más fácil de realizar, si nos vendamos los
ojos durante el procedimiento. También debemos decirle específicamente a la
persona que NO nos guíe (será incapaz de detener sus movimientos
inconscientes).
Experimentos en lectura de la mente
por contacto
Experimento 1: Encuentra el objeto
Para este
y el resto de ejercicios necesitaremos un voluntario cuya mente intentaremos
leer. Debemos asegurarnos que la persona que elijamos sepa dónde está el objeto
y NO elijamos a alguien que podamos sospechar que pueda intentar ponernos las
cosas difíciles.
Nos ponemos
en el medio del espacio o habitación y, opcionalmente, podemos pedir que nos
venden los ojos. A continuación, tomamos la muñeca de la persona, como he
descrito más arriba y le pedimos que se
concentre intensamente en la DIRECCIÓN en la que está escondido el objeto.
Ahora debemos
prestar atención y seguir los movimientos de la mano de la persona. Esto nos
permitirá llevar lentamente a la persona hacia la dirección indicada. Es importante
caminar con ella y no al revés. De vez en cuando, debemos recordar a la persona
que se concentre intensamente en la dirección del objeto y que NO nos guíe.
Siempre
que sintamos un ligero tirón de resistencia, sabremos que nos estamos moviendo
en la dirección equivocada. Cuando esto suceda, esperemos a sentir un
movimiento en otra dirección, ya que esto nos indicará en qué dirección debemos
movernos a continuación. Siguiendo estos impulsos y tirones, poco a poco nos
acercaremos al objeto escondido.
Cuando sintamos
una clara resistencia a cualquier movimiento, sabremos que ya nos encontramos
muy cerca del objeto. En este punto, pediremos a la persona que se concentre lo
más que pueda en el objeto y que se repita mentalmente "ir a la
derecha", "ir a la izquierda", "subir" o
"bajar", lo que sea necesario y adecuado para llegar al objeto.
De esta
manera, siguiendo los movimientos de la mano de la persona, seremos guiados
claramente hasta el objeto que deseamos encontrar.
Experimento 2: Encuentra a la
persona
Esto es mejor
hacerlo con un grupo grande de personas. Mientras nos encontremos fuera de la
sala o habitación, debemos pedir al grupo que elija a una persona para que sea
"EL OBJETO DE BUSQUEDA". Luego utilizaremos el mismo procedimiento
que en el Experimento 1 para descubrir a la persona elegida. Solo debemos
asegurarnos bien que no sea la persona quien nos guie, sino los movimientos que
percibamos.
Experimento 3: Encuentra la tarjeta
Si no tenemos
tarjetas a mano, podemos hacer el mismo experimento con varias monedas de
diferentes valores y/u otros objetos pequeños. Como imagináis, el procedimiento
es exactamente el mismo en todas las ocasiones.
Últimos consejos
Generalmente,
es mejor elegir a alguien que crea que el experimento funcionará.
No
intentarlo si uno ha bebido alcohol y tampoco elegir a una persona que haya bebido.
Si se
percibe que la persona con quien intentamos trabajar no funciona, deberemos
elegir a otra si es posible. Hay personas que no son buenas transmisoras.
Es importante
asegurarnos de que nuestras instrucciones son claras y repetirlas tantas veces
como sea necesario.
Esta ha sido una breve introducción al método que podéis probar y practicar si os gusta el sistema. Por supuesto, a medida que uno adquiere práctica los aciertos son numerosos e incluso nos podemos plantear subir a un escenario para compartir nuestra habilidad con los demás. Ahí lo dejo.
Por otro lado, si alguien
nos pregunta cómo lo hacemos, podemos decir que simplemente leemos la mente por contacto y no hará falta dar mayor explicación. A veces hay que dejar cierta intriga en el aire...
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