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viernes, 6 de enero de 2017

LAS CARTAS RÚNICAS - ELABORACION Y USO

Las cartas rúnicas vienen de lejos y en ellas se encuentran resumidas las enseñanzas mágicas de los pueblos nórdicos.

Cuando los romanos iniciaron sus campañas a las Galias y Germania, se encontraron con pue­blos que concedían gran impor­tancia a las ciencias adivinato­rias y seguían al pie de la letra los dicta­dos de las sibilas y los oráculos que eran, a su vez, los que interpretaban la voluntad de los dioses. Entre estos últi­mos ocupaba un lugar especial Odín, deidad de la guerra, de la magia y también de los muertos.

Cuenta la leyenda, que este dios estuvo colgado del fresno que­ sostiene el mundo durante nueve días y nueve noches, sin beber ni comer. La legendaria tradición mantiene que Odín llevó a cabo tamaño sacrificio con un único objetivo: acceder al conocimiento de las runas, a la facultad de ver más allá y luego transmitir el saber a los mortales que le ofrecían sacrificios. Por esta razón, los antiguos invocaban a Odín antes de comenzar a trabajar con ellas, ya fuera pa­ra curar a los enfermos, cambiar las condiciones del clima, transformar el mal en bien, etc... De la misma ma­nera, cuando los soldados germánicos iban a la guerra llevaban en sus espadas y en sus cascos símbolos rúnicos, pues sabían que de ese modo Odín los prote­gería del enemigo y alejaría de sus espí­ritus los temores y, eventualmente, también la cobardía.

Si bien tradicionalmente los signos rú­nicos se imprimían a fuego de delgadas tablillas de madera, en piedras y sobre dis­cos de bronce, oro o cobre, lo cierto es que a partir de determinado momento comenzaron a propagarse en forma de láminas, y con ellas dieron inicio las cartas rúnicas que han llegado hasta nuestros días. Su diseño es similar a las tradicionales barajas de cartas españolas o de póquer, y fueron ideadas para transmitir con mayor facilidad las enseñanzas en el terreno de la magia que cultivaban los nórdicos. Gracias a esto, la sabiduría de los viejos maestros rúnicos pudo ser trans­mitida de generación en generación.

Las cartas rúnicas se pueden confeccionar con simplicidad, tan solo transfiriendo los 22 símbolos a rectángulos de cartuli­na o papel grueso, uno por lámina. En total son 21 símbolos, más una lámina en blanco que, al igual que "El Loco" en el Tarot, carece de núme­ro y representa el destino, el karma, lo inevitable que permanece oculto.

Los símbolos poseen una riqueza emblemática que sólo pueden ser interpre­tada por una persona que antes ha interiorizado el conocimiento rúnico. En este sentido, cabe considerar algunos aspectos de im­portancia. Por ejemplo, los maestros han enseñado que cada carta puede ser leída de dos maneras diferentes, según la posi­ción que ocupa respecto de las demás, es decir, si se encuentra en posición derecha o invertida.

Alfabeto Rúnico Tradicional


A efectos prácticos, también se debe apuntar que las cartas rúnicas se dividen en tres septenarios, cuyos contenidos pue­den resumirse de la siguiente forma:

Primer Septenario

A-Nauthiz
Derecha: Hay que planificar el futuro con prudencia.
Invertida: La imprudencia conducirá al fracaso.

B-Fehu
Derecha: Satisfacciones románticas
Invertida: Dificultades con los sentimien­tos

C-Laguz
Derecha: Premoniciones que se cumplen.
Invertida: Prudencia con el dinero.

D-Ansuz
Derecha: Enfrentará los problemas con sa­biduría.
Invertida: Malos consejos.

E-Teiwaz
Derecha: Apasionada aventura amorosa. Invertida: Separación, tristeza causada por amigos.

F-Eihwaz
Derecha: Se solucionará un antiguo pro­blema.
Invertida: Un antiguo problema originará dificultades.

G-Algiz
Derecha: Cambios a nivel laboral.
Invertida: Será conveniente rechazar una oferta.

Segundo Septenario

H-Othila
Derecha: Recibirá una herencia o un lega­do.
Invertida: Accidentes, daños físicos.

I-Inguz
Derecha: Llegarán noticias.
Invertida: Problemas de comunicación.

J-Kano
Derecha: Nuevos vínculos o asociaciones.
Invertida: Rupturas, pérdida de un amigo.

K-Thurisaz
Derecha: Mudanza.
Invertida: Un viaje desagradable.

L-Wunjo
Derecha: Éxito, felicidad.
Invertida: Autosacrificio, retrasos.

M-Raido
Derecha: Vacaciones, cambios, visitas.
Invertida: Viajes y cambios repentinos.

N-Berkana
Derecha: Familia, matrimonio, hijos.
Invertida: Mala salud, esterilidad, di­vorcio.

Tercer Septenario

O-Uruz
Derecha: Suerte en asuntos de dinero, as­censos.
Invertida: Perderá una oportunidad.

P-Sowelu
Derecha: Inspiración repentina.
Invertida: Imposibilidad de ver lo eviden­te.

Q-Hagalaz
Derecha: Pequeños retrasos, desacuerdos familiares.
Invertida: Demoras, disputas familiares.

R-Perth
Derecha: Suerte inesperada, sorpresa agradable.
Invertida: No confiar en desconocidos.

S-Ehwaz
Derecha: Firma de documentos o contra­tos.
Invertida: Enemigos al acecho.

T-Mannaz
Derecha: Cambios que traerán prosperi­dad.
Invertida: Aislamiento, desinterés.

U-Isa
Derecha: Éxito seguro.
Invertida: Un fracaso que conduce a una nueva oportunidad.

Carta en blanco
Derecha o invertida: El destino, el karma, lo inevitable.

LA RUEDA RÚNICA

Uno de los aspectos que hay que conside­rar, cuando se precisa leer el mensaje de las cartas rúnicas, es el lugar que ocupa cada una de ellas en la llamada Rueda Rúnica.

En esta modalidad de tirada se van sacando las cartas y se van colocando en círculo y en el sentido de la agujas del reloj. La rueda se cierra con la carta de la posición 12. La número 13, que representa al consultante y atrae hacia ella la energía de todas las demás, debe colocarse en el centro del círculo para cerrarlo.


En este tipo de tirada, las láminas cobran un nuevo simbo­lismo, concedido por su ubicación dentro del círculo. De esta forma, el "operador" rúnico que elige este método deberá tener en cuenta la siguiente descripción:

Carta rúnica 1: Simboliza el "Yo" más íntimo y definitorio, el que confiere la personalidad.

Carta rúnica 2: Hace alusión al di­nero, al poder adquisitivo, al patrimonio y a las posesiones materiales.

Carta rúnica 3: Incide sobre los as­pectos de la vida cotidiana, familia y tra­bajo especialmente.

Carta rúnica 4: Señala las preferen­cias por lo inmediato y lo cercano. Apego a la casa, al hogar y al mundo íntimo.

Carta rúnica 5: Simboliza lo creati­vo, la fuerza de la iniciativa, la entereza en la realización de los proyectos y la capaci­dad para expresar los propios pensamientos con precisión.

Carta rúnica 6: Se refiere al aspecto externo, a la salud y a la enfermedad.

Carta rúnica 7: Incide sobre el mundo afectivo, especialmente sobre el matrimonio y el amor.

Carta rúnica 8: Incide en los asun­tos personales y legales, particularmente en todo aquello que guarda relación con la herencia y las últimas voluntades.

Carta rúnica 9: Se refiere a la edu­cación y al comportamiento en sociedad. También hace alusión al deseo de conocer nuevos ambientes y al gusto por los via­jes.

Carta rúnica 10: Simboliza la valía personal y los logros conseguidos por el individuo mediante el estudio y el esfuer­zo.

Carta rúnica 11: Representa las re­laciones humanas y la sensación de ale­gría entre los amigos.

Carta rúnica 12: Incide sobre la vi­da interior y revela la valía del mundo psí­quico y anímico de las personas.

Carta rúnica 13: Representa al con­sultante con todas las implicaciones que de ello pueden derivarse.

Una vez formado el círculo, y para dar comien­zo a la interpretación, se deberá relacionar ca­da una de las runas con las que se encuentran a ambos lados, y de la misma forma con la que tiene enfrente y también con la central. Es preciso tener en cuenta que una carta está al derecho si su base se orienta hacia el centro de la rueda; en cambio, es­tará invertida cuando la base mira hacia afuera.

Ejemplo: 

Una vez posicionadas las cartas y formado el círculo, el consultante desea saber cosas relativas al amor y al matrimonio, es decir, la posi­ción número 7 de la Rueda Rúnica. El in­térprete tendrá en cuenta las po­siciones 8 y 9 (que están a ambos lados), la 1 (que está enfrentada con la 7 y por último la carta central).

Si en la posición 7 del círculo ha caído la carta número 1, leeremos o interpretaremos: "planificar con prudencia", si la carta se encuen­tra derecha, o "la imprudencia conducirá al fracaso", si la carta está invertida. Y de la misma forma, la carta número 1 será interpretada a la luz de las cartas que hayan caído en los tres lugares restantes, como he indicado en el ejemplo.

Generalmente se consulta sobre uno o dos temas en particular, pero esto no impi­de realizar un estudio más profundo, tenien­do en cuenta las doce ubicaciones de la rueda. Asimismo, la carta de la posición 13 del círcu­lo, que simboliza a la persona que con­sulta, indicará el problema más acuciante para el consultante, de acuerdo con las indicaciones dadas en los tres septena­rios.

Al igual que en cualquier otro tipo de lectura, se procurará que el consultante y el maestro rúnico se en­cuentren a solas. Los antiguos vikingos solían inaugurar la sesión con un prólogo de rezos que invocaban la generosidad del dios Odín, pero en la actualidad esta cos­tumbre se ha reemplazado con una breve sesión de concentración o relajación. Una vez realiza­da ésta, las cartas se distribuyen sobre la mesa y pueden barajar tanto el consultante como el operador, antes de colocarlas dentro del círculo rúnico.

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